viernes, 8 de junio de 2007

¿A qué huele la madrugada?



Los desvaríos de madrugada son maravillosos. Un mango ataulfo sopeado en café chiapaneco los hace mejores. Wim Mertens adereza la soledad.

Los misterios de la memoria humana son muchos y fascinantes. Cuando aprendemos algo, es necesario guardarlo en algùn lugar. No está claro ni como se almacena ni como se evoca, pero hay algunos indicios. Imagine que necesita escribir una dirección en un papel, utilizando una pluma. El papel es el medio en el que se "almacena" un recuerdo y la pluma el mecanismo que permite almacenarlo. Tiene varias opciones para escribir esa dirección (almacenar el recuerdo). La primera es escribir la dirección completa y detallada: "Calle del mal gobierno 666 entre las calles de mezquindad oficial y burocracia criminal col. estado laico, Ciudad Fantasma, Pais Fulano". Podrà recuperar (leer) esta dirección cuantas veces la necesite si la pluma con la que escribe es infalible y si el papel en el que escribe es contra agua. En esta forma de escribir direcciones, cada pedacito de papel almacena un pedacito de la dirección. Por ejemplo, un pedacito almacenará un trozo de la "C" de "Calle", otro pedacito almacenará otro pedazo de esa misma letra, etc.

Suponga que escribirá muchas direcciones y el papel con que cuenta es limitado, lo mismo que la tinta. Suponga además que el papel es especial y de vez en cuando le da por cambiar una letra por otra (una c por una d o un 7 por una g) y que ademàs, conforme pasa el tiempo, la tinta se hace màs tenue, lo que haría que algunas letras desaparecieran, o desaparecieran segmentos de letras que podrían confundirlo. Ya entrados en esto, suponga que el papel es particularmente curioso y de vez en cuando aparecen letras donde no las había.

¿Seguiría usando esta forma de escribir? ¿Cómo podría escribir las direcciones para que no se confundieran entre ellas? ¿Codificaría las direcciones de tal suerte que si aparece una letra que no estaba o desaparece alguna pueda usted, sin margen de consufiòn, seguir reconociendo las direcciones anotadas? La respuesta a esta pregunta puede no ser fácil, pero bien vale la pena pensarla. Para tener algunos elementos màs, veamos algunas ideas que pudieran ser de interés.

En esta sociedad superespecializada, en donde hay gente conocedora del detalle de comunicación sináptica desde el punto de vista del canal iónico del calcio, pero desconocedora de la teoría de redes, cada quien hace un trabajo pequeñito y alguien, en general con intenciones políticas (aunque hay excepciones) se encarga de integrar todo.

Quien sólo hace un trabajo pequeñito (aunque no necesariamente trivial o aburrido), puede que no alcance a percibir la complejidad del problema que aborda. Eso tiene varios aspectos interesantes. El primero es que la gente es dispensable, aunque no en el corto plazo. Si alguien falla, se muere, o lo corren, alguien lo suplanta y el tiempo que le toma aprender ese detallado trabajo, ya muy esquematizado y probablemente automatizado ad nauseum es aprendido con relativa facilidad. El segundo aspecto trata de la estructura de este esquema, que es innerentemente jeràrquica, esto es, hay quien obedece y quien manda, siendo los primeros los trabajadores (agentes) superespecializados y los segundos los que tienen una idea màs ampllia del asunto. Es también una red a varios nivele so recursiva, pues esos que "mandan" a su vez realizan un trabajo que se conecta con el de otros a su mismo "nivel" y alguien más, por encima de ellos, lo "procesa".

Basta pensar en una línea de ensamble, en donde cada obrero se encarga de un aspecto muy particular del ensamblado. Si alguno falta, después de un proceso de entrenamiento, un nuevo obrero sustituye a su compañero (¡en el mejor de los casos! a veces obligan, con el mismo salario, a algún otro obrero a que haga dos tareas).

Regresemos al aspecto de la memoria y el almacenamiento y recuperación de los recuerdos. Supóngase que cada una de las muchas neuronas que tenemos en el coco (algo así como un 100000000000) se encargaran de realizar un único trabajo. Por ejemplo, una neurona se encarga de aprenderse un pedacito del recuerdo que queremos almacenar. Otra neurona se encargara de aprenderse otro pedacito. Al hacer las cuentas, sale que la capacidad de memoria siguiendo este esquema, sería muy limitada. No podríamos aprender a hacer muchas cosas ni tener tantos recuerdos.

La especialización neuronal puede entonces que no sea la explicación del fenómeno de la memoria humana. También se ha especulado (y a veces afirmado categóricamente) que el cerebro es altamente compartamentalizado, esto es, que cada región participa en una tarea específica. Puede que así sea, pero el razonamiento que se sigue para concluir lo anterior puede ser sujeto a crítica. En la siguiente entrega analizaremos este razonamiento y daremos algunos ejemplos. Por lo pronto, vale la pena pensar en el método que usaría para escribir direcciones si el papel y la tinta son limitados y si ambos ingredientes no son infalibles.

Desda la esperada madrugada.

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